jueves, 16 de marzo de 2023

II

 

II

¿Quién o qué soy?

¿Qué es esa efervescencia

aquella que me turba todo el tiempo?

¿De dónde viene la tristeza

que me acompaña cada momento?

 

Desconozco los sonidos

de las palabras amorosas,

y el reflejo que recibo

es el de sombras engañosas.

 

Escucho mi voz a lo lejos

pero no conozco su color,

sé que las lágrimas en mis ojos

ruedan sin cesar y sin valor.

 

Para fulano, soy un lastre

para mengano, un perdedor.

Ven en mí a un gran desastre

y nulas veces, al ganador.

 

Mil adjetivos nublan mi juicio

y de mi mente hacen tormento

del auto amor se ha hecho vacío

carcomiendo el pensamiento.

 

Si existe un Dios yo le pregunto:

¿de cuál crimen me ha acusado?

sí hasta el peor prisionero tiene derecho

a conocer el nombre de su gran pecado.

I


I

De a poco en poco he perdido

la pista de lo que era

y forma parte ya del olvido

la bella luz de primavera.

 

Solía mirarme en sus ojos

piedra angular de mi amor,

pero al sentir los despojos

la belleza se transformó en gran dolor.

 

No puedo ver el camino

aquel donde no arde la herida,

y me niego al triste destino

de vivir una vida afligida.

 

Aquella imagen del espejo

de un recuerdo ensombrecido

es alguien que ha olvidado su esencia

por amar ciegamente al ángel caído.