lunes, 8 de noviembre de 2021

El juicio

En buena hora ha venido,
en mejor tiempo ha llegado,
y ante el juez he comparecido
para poner nombre
a mi peor pecado.

En fragmentos e imágenes
se desbordan mis pesares,
recordando los desdenes
que he cometido hacía mis pares.

Durante años he cogido
la feroz lanza del verdugo
imaginando a un enemigo
que de mi mente hace yugo.

Ese vacío amenazante
que con la muerte viene presente
se acrecienta, desbordante
con paso firme e inclemente.

Recordando aquella hazaña
de tristezas y premura,
tantas veces la locura
con disfraces de escapismo
le ha tejido a la cordura
su salida del abismo.

Y para mí, que en vida he visto
a mis amores morir mientras asisto
a funerales eternos y dolientes
presas de fiebres y fulgores
figuran en el purgatorio de sus adioses.

La sentencia se ha dictado
y sin saber si bien se me ha juzgado
los infiernos nuevamente he presenciado
negándome la dicha eterna
de aquel descanso prometido, anhelado.