miércoles, 2 de octubre de 2019

Sublimación

Se hace llamar
"el principio del infierno,
la llegada al purgatorio terrenal"
Hace siglos fue por amores,
otros tantos por temores.
Incluso trajo añoranza,
que la obsesión transformo en desesperanza.
Y cuando por fin llega la calma
nada queda ya dentro del alma.
Solo un hondo vacío
y que por amor al caos,
se satura de vicio.
Yo le llamo hombrecillo
lo veo como ajeno a mi,
vive oculto en un castillo
justo en las paredes de mi mente.
Delirios de un ser demente,
posado en el monte de la amargura.
Así, adornado en la pomposidad de la locura
le pide al cielo, inclemente
le de pausa a su tortura.

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