Descubrí que despertar a tu lado no era mejor que lo visto en sueños, que tu nulo romanticismo me hacia caer bruscamente a la realidad. Descubrí que antes de que todo acabara ya había entendido que nuestro destino no era estar juntos y si, quise aferrarme al recuerdo de aquello que fue por un par de días como sostener el peso del mundo con un algodón de azúcar, pero cuya voluntad fue quebrantada el día que decidiste huir.
Y los instantes se convirtieron en obsesiones y el amor en masoquismo, los besos en simples conversaciones vacías tejidas con una lengua que ya carecía de significado; las caricias entre cenizas, sabanas alborotadas y bebidas alcohólicas fueron el regalo que obsequiaste a tus amores de una noche y yo pase a ser tan solo la sombra de lo que fue, lo que olvidaste y lo que nunca sera otra vez.

No hay comentarios:
Publicar un comentario